Asistencia de Desastres

  • Disaster Services

Cada año, la Cruz Roja Americana responde de inmediato a más de 70.000 catástrofes, como incendios en casas o apartamentos (los desastres más frecuentes), huracanes, inundaciones, terremotos, tornados, derrames de materiales peligrosos, accidentes de transporte, explosiones, y otros desastres naturales y provocados por el hombre.

La Cruz Roja Americana no es un organismo gubernamental. Sin embargo, su capacidad para brindar socorro en casos de desastre se formalizó en 1905, cuando el Congreso de los Estados Unidos autorizó a la Cruz Roja Americana a “establecer un sistema de socorro nacional e internacional en tiempos de paz y aplicarlo para aliviar el sufrimiento causado por las pestes, la hambruna, los incendios, las inundaciones, y otras grandes calamidades nacionales, así como diseñar y adoptar medidas para prevenirlas”. El Estatuto no sólo confiere derechos, sino que también impone deberes y obligaciones al país, a los damnificados por desastres, y a las personas que apoyan la labor de la organización con sus generosas donaciones.

El socorro en casos de desastre se concentra en atender las necesidades urgentes causadas por la catástrofe. Cuando ocurre o se avecina una catástrofe, la Cruz Roja brinda refugio, alimento, y servicios de salud y salud mental para atender las necesidades humanas básicas. Además de estos servicios, la esencia de la ayuda de la Cruz Roja en casos de desastre es la asistencia que ofrece a las personas y las familias damnificadas, para permitirles reanudar sus actividades cotidianas normales en forma independiente.

La Cruz Roja también distribuye alimentos para los trabajadores de socorro en casos de emergencia, gestiona consultas de familiares preocupados que se encuentran fuera de la zona de la catástrofe, provee sangre y hemoderivados a las víctimas, y ayuda a los damnificados por el desastre a acceder a otros recursos disponibles.

Para informarse acerca de las formas en que la Cruz Roja puede ayudar a prevenir catástrofes, a prepararse para hacerles frente y a responder a ellas, comunicarse con la oficina local de la Cruz Roja.