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Prueba Positiva: Las Alarmas de Humo Salvan Vidas

By Maria F. Melo Bueno

Irma Ceto, residente de North Hills, y sus tres hijos tuvieron la suerte de sobrevivir un incendio que destruyó su apartamento. "Si no fuera por la alarma de humo, no hubiéramos tenido tiempo de salir", diría después.

En la mañana del primero de julio de 2015, mientras todos dormían se inició un incendio en el dormitorio de sus hijos como resultado de una falla eléctrica. Más tarde, Irma recordaría que al levantarse al baño, no había percibido un olor a humo que la alertara. De hecho, no se había dado cuenta que algo andaba mal hasta no levantarse para ir al baño y escuchar la alarma de humo sonar fuertemente sin parar. Entonces oyó a su hijo Josué llamándola con un grito.

Cuando llegó a la habitación de los niños, había humo saliendo debajo de una de las camas.

"Quería llevar cosas con nosotros: dinero, ropa y los materiales de estudio que había comprado con mis ahorros para el año escolar de mis hijos, pero no hubo tiempo. Todo se incendió rápidamente. Yo los desperté y corrí lo más rápido que pude. Podía oír el sonido de cosas estallando adentro cuando estaba en la calle".

Lograron salir en minutos. Adentro quedaron las fotos de bebé de sus hijos, sus juguetes y pertenencias, perdidas para siempre.

De un minuto a otro, la madre y los tres niños se encontraron en la calle, en pijama, sin zapatos, sin dónde ir y sin un hogar. Una vez que se apagaron las llamas, vieron que no quedaba nada. El departamento de bomberos le aconsejó mantener la calma y esperar a que la Cruz Roja.

En ese momento, Irma no puedo imaginarse cómo podrían ayudar pero esperó. En su país natal, Guatemala, la Cruz Roja ayudaba a las personas a reemplazar sus medicamentos, lo cual no era un problema para ella o sus hijos. Se sorprendió al ver que la Cruz Roja Americana no sólo le proporcionó hospedaje a la familia esa noche, sino que también les brindó agua, bocadillos y artículos de higiene para todos, incluyendo un cepillo de dientes, desodorante, jabón y champú. Los voluntarios, incluso, les proporcionaron a sus hijos juguetes de peluche de Mickey Mouse. Irma recibió una tarjeta de débito con un poco de dinero para sobrevivir los próximos días. Lo primero que hizo fue comprar zapatos para los cuatro.

Desde entonces, ha pasado mes y medio. Irma y sus hijos Irmita, Guillermo y Josue ahora viven en otro apartamento. Les ha tomado más de un mes recuperarse pero están en camino. Irma afirma que no habría sido posible sin el apoyo de los trabajadores del caso de la Cruz Roja, y sin la ayuda de los trabajadores sociales de CALWORKS, un programa público de asistencia social del Departamento de Servicios Sociales Públicos.

A lo largo del mes, Irma ha recibido lo que ella describe como "llamadas bondadosas" de Alexa Harper, la trabajadora del caso de la Cruz Roja, quien la ha guiado a lo largo del proceso de recuperación y quien siempre le pregunta acerca de su bienestar. Irma está conmovida por la voz de una persona que solo conoce por teléfono, pero ella sabe que Alexa se preocupa por su familia.

Cuando se le pregunta sobre lo sucedido, hay una cosa que no deja de repetir entre casa frase: "Dios bendiga a la Cruz Roja y de aquellas personas que trabajan como voluntarios, y los que donan para que ellos puedan hacer su trabajo. Yo no los conozco, pero cambió mi vida. Gracias. "

Irma quiere ayudar también y planea registrarse como voluntario de la Cruz Roja pronto para enseñarles a los demás que es importante tener detectores de humo que funcionan en casa. Todavía mira a sus hijos y revisa las alarmas de humo. "Allí están. Lo comprobé ayer de nuevo. Todos funcionan ", dice.