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Mes de la Herencia Hispana: Roberto Baltodano.

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    Roberto Baltodano en Nicaragua cuando él era un niño
Todos tenemos el poder de ayudar.

Septiembre de 2014 – Como instructor de la Cruz Roja Americana, como encargado de atender los desastres locales y como conductor de vehículos alimentadores, Roberto Baltodano se destaca por ser un verdadero apasionado de la Cruz Roja. La celebración del mes de la Herencia Hispana es una oportunidad perfecta para compartir su experiencia en Nicaragua, Florida y Nueva York con el objetivo de alentar a los Latinos a que se preparen mejor ante un posible desastre.

Al igual que muchos colegas de la Cruz Roja, la dedicación y el amor por compañía empezó cuando él estaba recibiendo ayuda de parte de la Cruz Roja.

Cuando era niño en su natal Nicaragua, Baltodano y su familia fue impactada por la inestabilidad que provocó la Guerra civil que duró 30 años. Luego de que los rebeldes dieran un golpe de estado y derrocaran el Gobierno, su familia y otros 300 nicaragüenses buscaron refugio en la Embajada de El Salvador. Durante todo el año que estuvieron allí, la Cruz Roja de Nicaragua hizo presencia constante y se aseguró de que el lugar de asilo fuera seguro, de que estuvieran bien cuidados y de que tuvieran permanente conexión con sus familiares. La familia de Baltodano se fue de Nicaragua al año siguiente, radicándose en Miami, Florida.

Años más tarde en 1992, Baltodano y muchas otras personas del Sur de la Florida buscaron ayuda y comida en la Cruz Roja Americana, luego del que el huracán Andrew tocara el extremo sur del Condado de Miami-Dade.

“Yo recuerdo que vi vehículos de respuesta ante emergencias y paletas de comida”, dijo Baltodano. “Ahí habían muchas personas”. “Fue un ambiente muy agitado con muchísimo movimiento”.

Mientras esperaba por comida, él escuchó una conversación en la que decían que se necesitaban más voluntarios. Baltodano entonces ofreció su ayuda y así se convirtió en un voluntario espontáneo de la Cruz Roja Americana. Luego de algunos entrenamientos, estuvo a cargo de la distribución de alimentos y mercancías secas en el vehículo alimentador para las áreas más afectadas al sur de la Florida.

Luego del huracán Andrew, Baltodano regresó al colegio, comenzó a trabajar y se casó. En 2010, cuando fue retirado de su trabajo, se reincorporó a la Cruz Roja. “A mí me despidieron el viernes y al martes, yo ya estaba de regreso a la Cruz Roja Americana en Miami”, anotó Baltodano.

Desde su regreso a la Cruz Roja hace cuatro años, Baltodano se ha desplazado a lo largo del estado de la Florida e incluso de Nueva York para socorrer a los afectados por el huracán Sandy. Tal y como él ayudó en el desastre ocasionado por el huracán Andrew, Baltodano socorrió a otras personas proveyéndoles alimentos en Nueva York, pero esta vez desde el lado operativo. Baltodano supervisó la coordinación de más de 300 vehículos alimentadores para el estado de Nueva York. “Yo quería aprender, tanto como pudiera sobre alimentos y atención masiva”, señaló Baltodano.

Uno de los momentos más memorables de Baltodano en su servicio a la Cruz Roja Americana, fue la noche antes de Navidad el año pasado. Él recibió una llamada de una propiedad de cinco habitaciones alguna vez fue muy linda; y que ahora estaba quemada y destruida. Baltodano fue a conocer al señor que había vivido en esa casa, junto con su esposa y su hija de tres años y mientras estaba ayudando a la familia con el papeleo, el hombre mencionó que su hija tenía una colección de osos de peluche que fue destruida por el fuego. De inmediato, Baltodano sacó de su bolsa un osito de peluche de la Cruz Roja y se lo entregó. Cuando el padre de la pequeña miró el osito le dijo “este pequeño oso representa el inicio de la recuperación”. Baltodano dijo “yo he tenido la fortuna de impactar positivamente a muchas personas en operaciones grandes, pero este padre me causó más que un impacto”.

En el marco del mes de la Herencia Hispana, Baltodano invita a los Latinos a estar mejor preparados ante posibles desastres, al igual que los invita a ser voluntarios de la Cruz Roja. “No podemos esperar al último minuto para estar preparados y depender de la ayuda de otros”, indicó Baltodano. “Depende de nosotros estar en la Cruz Roja. Podemos empezar con lo básico: hablar con nuestra familia, hacer un plan, identificar los puntos vulnerables de nuestra casa y buscar las formas para arreglarlos”.

“Un día, usted podría estar del lado de los que reciben ayuda”, dijo Baltodano. “Todos tenemos el poder de ayudar. A mí me gustar salir y ayudar”.

Nuestra Identidad:

La Cruz Roja Americana provee refugio y apoyo emocional a los sobrevivientes de un desastre; Recolecta, procesa y distribuye más del 40% del suministro de sangre a más de 3.000 hospitales y centros de transfusión a nivel nacional; Ofrece capacitación y confianza que permiten salvar vidas al actuar ante casos de emergencia; Ofrece socorro y comunicación en casos de emergencia a las víctimas de desastres y/o conflictos internacionales; Asiste y ayuda a nuestros soldados y sus familias en caso de emergencia. La Cruz Roja es una entidad sin fines de lucro que depende de sus voluntarios y la generosidad del pueblo americano para cumplir con su misión. Para información adicional, por favor visite redcross.org o únase a nosotros en Twitter @RedCross.

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