Voluntarios de las Fuerzas Armadas apoyan los esfuerzos para levantar el país

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Por Raiza Fonseca

Más de 550 voluntarios de la Cruz Roja Americana, entre los de Puerto Rico, Estados Unidos e internacional, trabajan arduamente entregando suministros de agua, comida y artículos de primera necesidad a las familias afectadas. Entre este grupo, hay un grupo de 14 soldados del Army, Navy, Marines y del Air Force que se encuentran trabajando en la isla. Pudimos compartir con dos voluntarias, Steffanni Agudello y Charlotte Michelle Catoni, que pertenecen al NAF Atsugi, Japón; quienes junto a otros 12 voluntarios, llegaron el pasado 28 de septiembre de 2017 a Puerto Rico.

Steffanni y Charlotte se sorprendieron de que los puertorriqueños, no importa en qué situación se encontraban, se mantenían fuertes en espíritu, ayudándose uno al otro. Charlotte nos cuenta que “las personas estaban limpiando el área, haciendo un techo con lo que encontraban, todos [en la comunidad] se unieron”. En el tiempo que han estado aquí, Steffanni y Charlotte han recorrido los pueblos de Toa Alta, Toa Baja, Bayamón, Ponce, Guayama, Aguadilla, Fajardo, San Juan, Las Piedras, Carolina y Luquillo en misiones para distribuir alimentos, botellas de agua y artículos de primera necesidad.

Steffanni menciona que “cuando estaba caminando casa por casa, hacía mucho calor y encontramos una señora que era sordomuda que estaba en la casa sola con sus dos perritos; no entendía nada y a pesar de que no tenía todo eso [sus pertenencias] siempre tenía una sonrisa y fue hospitalaria”.

También nos cuenta que en una de las misiones distribuyendo los suministros, le impactó ver a las mismas personas que le acababa de entregar los alimentos, regresaban a donde ellas para ofrecerles comida. “Nos ofrecían comida. Aunque ellos perdieron sus pertenencias, como quiera nos ofrecieron comida… De todas maneras [ellos] querían compartir lo que no tienen.”

Para Charlotte, lo que más le impactó fue una misión en uno de los barrios en Fajardo. Se encontró con una señora que, como muchos en Puerto Rico, tenía la casa destruida. Ellas recopilaron su información para entregárselo a FEMA y de una vez, compartió con ella. Mientras contaba de su vida, la señora comenzó a llorar. “Era una viejita que tenía la casa destruida. Pusimos el toldo arriba del techo, le dimos comida y recopilamos su información para dárselo a FEMA… Nos contaba de su vida, … Me afectó mucho porque mientras nos contaba comenzó a llorar. En estos momentos, la señora se encuentra viviendo sola en esa casa con sus 3 perros”.

No tan solo ellas se llevan estas experiencias de su labor en la isla, sino que como bien nos contó Charlotte, “la mejor parte es que ayudas a las personas. Una acción puede salvar la vida de alguien.”, finalizó.