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Recuerdos de un desastre: Elda Sánchez


Cruz Roja Americana

Viernes, Octubre 12, 2012

Nadie dijo que la vida era fácil, pero tampoco tiene que ser tan difícil. Pero en ocasiones el pasar del tiempo, te deja situaciones y cicatrices que no se pueden olvidar, y por alguna razón inexplicable, la vida te lleva por esos caminos nuevamente, que te sirve de motivación para ayudar a otros.

Ese es el caso de Elda Sánchez, una hispana, natural de Cuba. El año pasado mientras trabajaba en la ciudad de Decatur, Alabama, ayudando a familias afectadas por los tornados salvajes de primavera, al ver los rostros desorientados de una familia de seis sumida en el desastre al perder su residencia, recordó el momento más difícil de su vida y que sufrió en el 1992.

“Recuerdo aquel momento. Era yo en 1992”, afirmó Sánchez.

Recordó cuando el Huracán Andrew impactó a la comunidad de Homestead, en el sur de Miami, en el 1992. A Elda le pasó por la mente aquel difícil momento que vivió como si fuera una película: le das hacia atrás para no perder detalles del drama… Acababa de pasar por un doloroso divorcio, había perdido su trabajo y para completar, el 24 de agosto, Andrew le destrozó casi totalmente su residencia.

“Perdí todo”, recordó Elda. “Lo más que me dolió fue perder los recuerdos. Yo guardaba todo; cosas especiales que luego pasaría a mis niños: recuerdos de Cuba, fotos y otros artículos queridos, se perdieron”.

El mayor daño que dejó aquel fenómeno atmosférico, no fue tanto el residencial, sino el emocional que derrumbó su espíritu. “Me sucedieron tantas cosas en un período de tiempo tan corto que me fui deprimiendo poco a poco”, dijo Elda.

“Gracias a Dios”, dijo Elda, “un amigo me habló sobre la Cruz Roja Americana, y de cómo me podía ayudar”.

Elda tomó la recomendación de su amigo y se reunió con un representante de la Cruz Roja Americana en Homestead en busca de ayuda. La Cruz Roja la asistió con apoyo emocional y le sugirió que fuera a un hospital para que la ayudaran.

Después de asistir por un periodo de tiempo a un hospital de la localidad, se sintió más fuerte y más optimista sobre su futuro, por lo que regresó a la Cruz Roja Americana en Homestead, no para solicitar ayuda, sino para ofrecer su ayuda como voluntaria.

“Claramente entendí el dolor de la gente afectada por el Huracán Andrew y sabía que podía ayudar’, recordó. Durante tres meses Elda se ofreció como voluntaria. Inicialmente, sirvió como traductora y más tarde ayudó con los registros e informes.

“Me sentí satisfecha ayudando a otros”, recordó Elda.

Desde el 1992, Elda ha viajado a numerosas ciudades para trabajar en las emergencias y desastres a través del país. Ha trabajando en los incendios forestales en California, un huracán en Puerto Rico, la tragedia de 9/11 en Nueva York, tornados en Alabama y el Huracán Irene en Carolina del Norte.

“Es increíble ser parte de la mejor organización humanitaria que existe en el mundo. Estoy orgullosa de ser parte de una organización que acepta y ayuda independientemente de la raza, el credo y el estado financiero de las personas”, explicó Elda.

En Decatur una familia hispana necesitaba ayuda. Al principio no aceptó la mano amiga de la Cruz Roja. Tenían miedo de que la Cruz Roja fuera una agencia de gobierno y se opusieron a cualquier ayuda. Luego de que Elda, como voluntaria, les explicó que la Cruz Roja da ayuda a cualquier persona, al necesitado, entonces aceptaron la ayuda.

Ella logró que aceptaran la mano amiga de la Cruz Roja y al mismo tiempo les recomendó que asistieran a una Organización Católica para obtener ayuda adicional.

"Animo a la gente a ofrecer socorro y ser parte de la Cruz Roja como voluntarios. Les recomiendo a ofrecer su tiempo ayudando a otros”, dijo Elda que cuando no está de viaje en una emergencia ayudando a la comunidad afectada, trabaja como Coordinadora de Calidad de Control para la Cruz Roja Americana en la Región Sur Florida.

Varios años después se volvió a casar con su amor de la infancia y vive felizmente en Miami. Aunque el final parezca como cuento de hadas, es una realidad.