Ha pasado un año desde que las devastadoras aguas de inundación azotaron hogares en Texas, dentro y alrededor de la comunidad de Kerrville, durante el fin de semana del 4 de julio. En ese momento, la Cruz Roja Americana respondió al abrir sus refugios para recibir a las personas mientras esperaban a que las aguas bajaran y pudieran regresar de forma segura a sus hogares para evaluar los daños. Miembros del equipo de la Cruz Roja y sus aliados se movilizaron para atender las necesidades físicas y psicológicas de los habitantes locales, conmocionados por las inundaciones, que cobraron más de 130 vidas y devastaron comunidades enteras en cuestión de horas.
Un año después, la Cruz Roja continúa trabajando junto con nuestros socios para apoyar a las familias afectadas por este doloroso suceso.
DESPUÉS DE LA INUNDACIÓN
En los días posteriores a las inundaciones, se abrieron refugios de la Cruz Roja y centros de reunificación familiar, que brindaron comida y refugio a las familias afectadas, además de apoyo de salud y de salud mental. Se brindó asistencia inmediata en efectivo para asegurar que contaran con lo necesario para reponer artículos esenciales perdidos en la inundación.
Como sucede en cualquier desastre, los días y las semanas siguientes trajeron nuevos desafíos. Para afrontarlos, el equipo de recuperación a largo plazo de la Cruz Roja brindó una ronda adicional de asistencia financiera a las familias afectadas. Las personas beneficiarias destinaron los fondos principalmente a vivienda temporal, necesidades de seguridad alimentaria, cuidado infantil y apoyo de salud y de salud mental.
La gerente sénior de Recuperación de la Comunidad, Candi Douthit —miembro del equipo de recuperación a largo plazo de la Cruz Roja y también habitante de Kerrville—, describió la ciudad como «una gran ciudad con una comunidad de pueblo pequeño», donde uno ve con frecuencia a las mismas personas. Además, explicó, se enorgullecen de ser autosuficientes.
Douthit y sus equipos han centrado su labor en nueve condados —una combinación de zonas rurales, recreativas y pueblos— donde, según ella, la gente «nunca había enfrentado un desastre de esta magnitud… La mayoría de los condados nunca había pasado por algo así».
LA COMUNIDAD APOYA LA RECUPERACIÓN A LARGO PLAZO
El apoyo de la Cruz Roja continúa. Para responder a la evolución de las necesidades, el equipo de recuperación a largo plazo otorgará subvenciones a organizaciones que continúan sirviendo a las comunidades afectadas. Con base en las necesidades de la comunidad, estas subvenciones se enfocan en la salud mental y la reconstrucción de hogares. A finales de junio, se habían otorgado diez subvenciones. Entre ellas se incluyeron subvenciones para Children’s Bereavement Center of South Texas y ToolBank.
Los miembros de la comunidad que apoyan la recuperación tampoco se libran del impacto emocional que el desastre tuvo en sus amigos y vecinos. Candi recuerda los momentos inmediatamente posteriores a la tormenta. «Era difícil asimilarlo», dijo. Iban en auto tratando de encontrar lugares donde hacer voluntariado, pero muchas carreteras estaban cerradas. «Durante semanas estuve sacando lodo y retirando los materiales dañados de las casas, y alojé a amigos y a sus perros». Fue una lección de humildad. Sintió que su función, por encima de todo, era «acompañarlos en este proceso».
A pesar de la devastación, sintieron un profundo sentido de comunidad. Su iglesia se convirtió en un refugio, y ella empezó a hacer gestión de casos de desastre. Es enfermera de profesión, es de una comunidad rural y afirma: «Esto es lo que hacemos: nos unimos».
AFRONTAR EMOCIONES DIFÍCILES UN AÑO DESPUÉS
Un año después, la comunidad continúa unida, reuniéndose en vigilias y actos conmemorativos en toda la zona afectada. Integrantes de la Región Centro y Sur de Texas de la Cruz Roja envían a voluntarios de Salud Mental ante Desastres a estos actos para brindar apoyo emocional a sus amigos y vecinos en un día difícil.
A medida que continúan las labores de recuperación, el equipo de la Cruz Roja se enfoca en conectar y fortalecer a las organizaciones locales que siguen apoyando a las comunidades afectadas: construir relaciones y fomentar la colaboración entre ellas, crear conciencia sobre las necesidades de la comunidad y fortalecer alianzas para atender esas necesidades con mayor eficacia.
Movilizar a la comunidad para que lidere su propia recuperación significa que será más resiliente cuando llegue la próxima tormenta.
Para Candi, acercarse a la vida de las personas sobrevivientes y ayudarles ha sido el aspecto más hermoso de todo esto. «Es realmente hermoso», dijo.
Acerca de la Cruz Roja Americana
La Cruz Roja Americana alberga, alimenta y ofrece apoyo emocional a las víctimas de desastres, suministra alrededor del 40 % de la sangre en el país, enseña habilidades que salvan vidas, distribuye ayuda humanitaria internacional y apoya a los miembros de las fuerzas armadas y sus familias. La Cruz Roja es una organización sin fines de lucro que depende de los voluntarios y de la generosidad del pueblo estadounidense para cumplir su misión. Para obtener más información, visite redcross.org o CruzRojaAmericana.org, o síganos en las redes sociales.
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