Elizabeth Ríos, voluntaria transportista de sangre, realiza varias rutas de entrega de productos de sangre a hospitales en el área metropolitana y también alrededor de la isla.
Redactado por: Alanis Mercado
Cuando Elizabeth Ríos vio en las redes sociales las oportunidades de voluntariado de la Cruz Roja Americana, una le captó de inmediato su atención: transportar sangre a los hospitales. Un año después de comenzar como voluntaria, el 13 de julio de 2025, ha dedicado más de 180 horas a realizar rutas para entregar sangre a los hospitales que sirve la organización.
Elizabeth, quien es sargento del Negociado del Cuerpo de Bomberos de Puerto Rico y cuenta con 34 años de servicio, continúa su compromiso con el país desde otro frente. En su tiempo libre, suma otra vocación: ayudar a que la sangre llegue a tiempo a los pacientes que la necesitan.
Su motivación para unirse nació del servicio que la Cruz Roja brinda a la comunidad y el reconocimiento que tiene la organización a nivel internacional y en Puerto Rico. «El servicio que dan es excelente y quería ser parte de ese equipo», expresó.
UN AÑO DE RUTAS Y SERVICIO
Como voluntaria transportista de sangre, Elizabeth realiza rutas tanto en el área metropolitana como alrededor de la isla. En un solo día puede completar varias entregas. En ocasiones, visita cuatro o cinco hospitales cuando la ruta la lleva fuera del área metropolitana.
Las rutas metropolitanas le permiten apoyar hospitales cercanos, mientras que las rutas por el resto de la isla le ofrecen la oportunidad de conocer más comunidades. «Uno conoce más de su islita», comentó al describir la experiencia de ir a distintos puntos de Puerto Rico para cumplir con las entregas.
Por su trabajo a tiempo completo en el Cuerpo de Bomberos, Elizabeth organiza su voluntariado con cuidado. Aunque la expectativa es dedicar alrededor de ocho horas mensuales, ella suele dedicarle hasta doce horas al mes para la Cruz Roja. Una vez llegue el momento de retirarse, espera poder dedicarle aún más tiempo a la organización.
UNA FAMILIA QUE ACOGE
Además de las rutas, Elizabeth destaca el ambiente humano que encontró desde sus primeros días. «Uno se siente como acogido», dijo al hablar del compañerismo entre voluntarios y personal de la Cruz Roja. Para ella, esa cercanía hace que el servicio se sienta como parte de una familia.
Su mensaje para quienes consideran hacerse voluntarios es sencillo: buscar información, completar la solicitud y atreverse a servir. Para Elizabeth, donar su tiempo para servir a otras personas que realmente lo necesitan es una experiencia gratificante. «Eso llena el corazón», finalizó.
Para conocer las oportunidades de voluntariado, acceda cruzrojapr.net o llame a la Cruz Roja Americana al 787-758-8150.