En algún momento, el especialista Rose planeó convertirse en médico, hasta que una lesión por mortero en Irak cambió su futuro. De regreso a casa, hacer voluntariado con la Cruz Roja Americana lo ayudó a redescubrir su propósito. Hoy continúa su trayectoria académica y busca obtener un doctorado
«La guerra da miedo», dijo el especialista Rose, «pero me gustaba lo que iba a hacer». «Quería ayudar a la gente, y esta era una forma de hacerlo».
El especialista Rose creció en una pobreza extrema en un pequeño pueblo rural de Oregón. Su sueño de convertirse en médico y el costo de estudiar lo llevaron, finalmente, a ingresar al servicio militar en 2005. Cuando se alistó en el Ejército, lo hizo como paramédico, consciente de que era muy probable que lo desplegaran, posiblemente a una zona de combate.
En 2007, su unidad fue desplegada en Irak. Un día, mientras realizaba la tarea rutinaria de descargar un vagón de tren de almacenamiento, un mortero lo alcanzó. El mortero le causó daños graves en todo el lado derecho: el fémur, el ojo derecho e incluso partes del cerebro. El dolor era tan intenso que el especialista Rose perdió el conocimiento. Varios meses después, estaba en silla de ruedas y en una unidad de transición para heridos; los médicos le dijeron que sus posibilidades de volver a caminar eran mínimas o nulas.
«No podía ducharme ni ir al baño por mi cuenta… mi nueva vida era dura», recordó el especialista Rose. «Estaba muy enojado… Sentía que me habían robado algo».
Su camino hacia la recuperación fue largo y difícil. El especialista Rose se sometió a cuatro cirugías, pasó dos años en silla de ruedas y soportó varios cientos de horas de rehabilitación. Sin embargo, dice que una de las mayores influencias en su recuperación fue una voluntaria de la Cruz Roja Americana que trabajaba en un centro de tratamiento en Fort Lewis.
Debbie Dustman siguió los pasos de su madre y comenzó a trabajar en la Cruz Roja Americana apenas terminó la universidad. Pero, en lugar de visitar a las tropas en las selvas de Vietnam como «doughnut dolly», Debbie fue enviada a Fort Lewis, en el estado de Washington, donde ella y otros voluntarios de la Cruz Roja Americana brindaron a la comunidad militar destacada allí comunicación de emergencia, programas de bienestar integral y oportunidades de voluntariado. El especialista Rose fue uno de esos voluntarios.
«Si no estaba recibiendo atención médica, estaba allí», dijo Rose entre risas. «No había forma de que yo fuera útil. Era imposible que yo le aportara algo a esa oficina, pero sentía que debía estar allí».
Tener un lugar adonde ir resultó fundamental y le devolvió a Rose el sentido de propósito durante su recuperación.
«Debbie siempre fue amable conmigo», explicó Rose. «Siempre me hizo sentir incluido e importante. Fue un factor clave para que yo pudiera recuperarme».
«Me gusta describirme como alegre y radiante», dijo Debbie, «pero no hice nada especial. Solo estaba siendo yo… es bonito saber que basta con ser yo».
El especialista Rose se retiró del servicio militar por motivos médicos en 2014, después de haber recuperado la capacidad de caminar, aunque con muletas. Hoy continúa sus estudios superiores a pesar de sus discapacidades. En junio pasado subió al escenario durante su graduación con una licenciatura en ciencias sociales y ahora está inscrito en un programa de posgrado en el que estudia historia.
«Todavía quiero obtener mi doctorado», contó Rose.
Y aún lleva el distintivo de la Cruz Roja Americana que Debbie le dio por hacer voluntariado, sujeto al bolsillo de su abrigo.
«Estaba enojado y había perdido mi propósito, y la Cruz Roja Americana me ayudó a recuperarlo», dijo Rose. «Debbie me hizo sentir que pertenezco».
La Cruz Roja Americana brinda apoyo a más de 220 000 familias militares, tanto en Estados Unidos como en el extranjero. Como la única organización autorizada por el Congreso para brindar comunicación de emergencia, verificamos de manera independiente cada emergencia y transmitimos detalles cruciales a los comandos militares y a las familias. Para obtener más información sobre nuestro trabajo con familias militares o sobre cómo puede participar, visite CruzRojaAmericana.org/familias-militares.
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La Cruz Roja Americana alberga, alimenta y ofrece apoyo emocional a las víctimas de desastres, suministra alrededor del 40 % de la sangre en el país, enseña habilidades que salvan vidas, distribuye ayuda humanitaria internacional y apoya a los miembros de las fuerzas armadas y sus familias. La Cruz Roja es una organización sin fines de lucro que depende de los voluntarios y de la generosidad del pueblo estadounidense para cumplir su misión. Para obtener más información, visite redcross.org o CruzRojaAmericana.org, o síganos en las redes sociales.
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