Hace dos años, dos huracanes de gran intensidad tocaron tierra con tan solo trece días de diferencia. Las tormentas causaron estragos en varios estados y afectaron a muchas de las mismas familias, que apenas tuvieron tiempo de recuperarse entre un huracán y otro.
Primero llegó el huracán Helene, que tocó tierra hace exactamente dos años. El huracán Milton llegó apenas dos semanas después, cuando algunas familias todavía se encontraban en los refugios de la Cruz Roja.
Lo que antes era extraordinario se está convirtiendo en algo habitual, ya que el cambio climático intensifica los fenómenos meteorológicos y obliga a las comunidades a afrontar ciclos recurrentes de devastación y recuperación.
Piense en los tifones Sinlaku y Bavi, que azotaron Saipán y las islas cercanas del Pacífico con apenas unas semanas de diferencia. O las aguas de inundación del mes pasado en Kerrville, Texas, que volvieron a afectar a la misma localidad que ya había sufrido graves daños y pérdidas de vidas humanas en julio de 2025.
Para muchos, los huracanes Helene y Milton parecen haber quedado muy atrás, eclipsados en la memoria colectiva por muchos otros desastres: incendios, inundaciones, tornados y muchas otras emergencias. Sin embargo, para las personas y familias que sufrieron daños en sus viviendas o perdieron sus hogares, aún queda un largo camino por recorrer.
RESPUESTA DE LA CRUZ ROJA
La Cruz Roja ha estado prestando apoyo a la población de Florida, Georgia, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Tennessee desde que ambos huracanes tocaron tierra. Gracias a que la Cruz Roja había distribuido estratégicamente los suministros de emergencia antes de la llegada de las tormentas, sus equipos de desastres pudieron abrir rápidamente los refugios y brindar consuelo y atención a las personas que huían de las inundaciones y los posteriores deslaves.
Como suele ocurrir tras la mayoría de los desastres, los primeros momentos estuvieron marcados por la ayuda mutua entre vecinos y la solidaridad de las comunidades, que compartieron lo que tenían para ayudar a quienes más lo necesitaban. Sin embargo, en las semanas y los meses siguientes, ese espíritu de solidaridad se fue debilitando a medida que la atención pública se centraba en otros asuntos. Las familias tuvieron que seguir adelante por su cuenta y reconstruir sus vidas mientras intentaban recuperarse de lo sucedido.
La Cruz Roja estuvo presente en todo momento y ofreció refugio durante los primeros días tras el desastre. Después, se llevaron a cabo tres rondas de asistencia financiera directa que permitieron a las familias satisfacer sus necesidades con dignidad y autonomía, reemplazar los bienes perdidos, pagar el alojamiento temporal, reparar los vehículos dañados y hacer frente a muchos otros retos.
RECUPERACIÓN A LARGO PLAZO
El equipo de Recuperación a Largo Plazo trabajó junto con los socios de la comunidad para apoyar la creación de grupos de recuperación a largo plazo, coordinar los esfuerzos de las partes interesadas locales para atender las necesidades que aún no se habían cubierto, distribuir suministros de emergencia y comenzar la importante labor de preparación y mitigación ante futuros desastres.
El programa de subvenciones para la recuperación a largo plazo ha concedido ayudas a organizaciones comunitarias para apoyar proyectos como la reparación y reconstrucción de viviendas y la prestación de servicios jurídicos y de salud mental.
La última ronda de asistencia financiera sorprendió a muchas personas, ya que llegó casi dos años después, cuando muchas otras organizaciones y organismos ya habían pasado página. «No puedo creer que haya sido tan fácil», afirmó Melinda, de Tennessee. «Les estoy muy agradecida a todos ustedes». «¿Ya estoy fuera de peligro? No», afirmó James, de Carolina del Sur. «Pero puedo ver la luz». El impacto no pasó desapercibido para los trabajadores sociales de la Cruz Roja que se habían ofrecido como voluntarios para distribuir esta ayuda. Muchos procedían de las propias comunidades afectadas y, mientras ayudaban a sus vecinos a recuperarse y reconstruir sus vidas, también afrontaban su propio proceso de recuperación.
LA HISTORIA DE CONNIE
Connie vivía en Douglas, Georgia, antes de que azotara el huracán Helene. La recuperación es un trabajo en equipo y su caso es un claro ejemplo de ello. Durante una visita a su vivienda, los miembros del equipo de Recuperación a Largo Plazo de la Cruz Roja se reunieron con sus socios para evaluar los trabajos de reparación. Connie señaló el techo, que había reparado Team Rubicon, y el piso, que se había arreglado gracias a los fondos de una ronda adicional de asistencia financiera de la Cruz Roja. Entre todos, habían hecho posible que ella pudiera volver a un hogar en el que se sintiera a salvo y protegida. «Gracias por ayudarme… No sé cómo me las habría arreglado yo sola».
EL ÚLTIMO PASO
La preparación ante desastres es la primera etapa del ciclo de los desastres, pero también es la última fase de la recuperación a largo plazo, ya que trabajamos para que las familias afectadas estén mejor preparadas para afrontar el próximo desastre. Por ejemplo, a medida que concluyen las operaciones de respuesta al huracán Helene en Tennessee, Georgia y Carolina del Sur, los equipos de recuperación a largo plazo de esos estados se centran en la preparación ante futuros desastres. Esto incluye organizar cursos de RCP para los socios locales, distribuir materiales de preparación y mochilas de emergencia, así como impartir charlas a grupos comunitarios.
MOVILIZACIÓN COMUNITARIA
La colaboración y la coordinación entre bastidores con los socios pueden marcar la diferencia entre una recuperación fluida tras un desastre y otra llena de dificultades. Esta colaboración quedó especialmente patente cuando Hábitat para la Humanidad, una organización colaboradora de la Cruz Roja a nivel nacional en situaciones de desastre, nominó al equipo de Recuperación a Largo Plazo de la Cruz Roja al Premio del Gobernador de Carolina del Sur en reconocimiento a su labor de apoyo a las familias afectadas por el huracán Helene en ese estado.
«Desde el primer día, la Cruz Roja ha estado presente tanto en las reuniones de coordinación como sobre el terreno, trabajando desde el primer momento para brindar ayuda y facilitar la recuperación», afirmó Nancy Lee, directora ejecutiva de Hábitat para la Humanidad de Carolina del Sur. «Para Hábitat para la Humanidad, la denominación “grupo de voluntarios para la recuperación tras desastres” es, sencillamente, sinónimo de la Cruz Roja Americana. La recuperación de las viviendas tras el huracán Helene llevará años; nos alegra saber que la Cruz Roja estará a nuestro lado durante todo el proceso».
No hay mayor elogio que recibir el reconocimiento de las personas dedicadas a la labor humanitaria con las que trabajamos codo con codo día tras día y con las que, inevitablemente, seguiremos trabajando en los años venideros. El equipo colaboró con decenas de socios de cinco estados, cada uno de los cuales aportó su experiencia y sus vínculos con la comunidad. En eso consiste precisamente la movilización comunitaria.
MIRANDO HACIA EL FUTURO
Sabemos que desastres como estos son cada vez más frecuentes. Seguirán afectando a comunidades de varios estados y causando una devastación generalizada, hasta convertirse en una realidad recurrente.
A pesar de todo, seguiremos cumpliendo nuestra misión humanitaria junto con nuestros socios para ayudar a quienes más lo necesitan. Nunca habrá otro huracán exactamente igual a Helene o Milton, pero estaremos preparados para afrontar lo que venga.
Para consultar más reportajes sobre esta operación, visite el mapa narrativo del huracán Helene y el mapa narrativo del huracán Milton.
Acerca de la Cruz Roja Americana
La Cruz Roja Americana alberga, alimenta y ofrece apoyo emocional a las víctimas de desastres, suministra alrededor del 40 % de la sangre en el país, enseña habilidades que salvan vidas, distribuye ayuda humanitaria internacional y apoya a los miembros de las fuerzas armadas y sus familias. La Cruz Roja es una organización sin fines de lucro que depende de los voluntarios y de la generosidad del pueblo estadounidense para cumplir su misión. Para obtener más información, visite redcross.org o CruzRojaAmericana.org, o síganos en las redes sociales.
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