Durante el Mes de la Herencia Hispana de 2026, rendimos homenaje a los líderes, voluntarios y miembros de la comunidad cuyas historias reflejan la fortaleza, la resiliencia y las aportaciones de las comunidades hispanas y latinas. El tema de este año, «Unidos en acción», cobra vida a través de las experiencias de Jarrett Barrios, vicepresidente sénior de Servicios Internacionales y de Servicio a las Fuerzas Armadas de la Cruz Roja Americana.
Para Jarrett Barrios, el servicio no es simplemente una profesión. Es parte de quien es.
Mucho antes de dirigir programas nacionales de apoyo para las familias de las fuerzas armadas y acciones humanitarias en todo el mundo, Jarrett era parte del Club Juvenil de la Cruz Roja, en West Tampa, Florida, donde creció. Al haber crecido en una comunidad cubanoestadounidense muy unida, forjada por generaciones de familias inmigrantes, aprendió que las comunidades fuertes se construyen cuando las personas dan un paso al frente para ayudarse mutuamente.
«Mi familia llegó a Tampa para trabajar en la industria del tabaco», nos cuenta Barrios. «Crecí rodeado de una comunidad muy unida, pero también comprendía las barreras a las que se enfrentaban muchas familias». «A través de la belleza y los retos de la experiencia pude aprender que cuando ves que puedes mejorar la situación, tienes la responsabilidad de participar».
Esa convicción se convertiría en una guía moral a lo largo de toda su vida.
Cuando era estudiante de secundaria, Jarrett se unió a un Club de la Cruz Roja y se desempeñó como vicepresidente de las iniciativas de recolección de sangre. Aunque entonces no podía saberlo, su primera experiencia como voluntario en 1984 marcó el inicio de una relación de por vida con la organización.
Años más tarde, mientras ejercía como legislador estatal de Massachusetts, volvió a la Cruz Roja en uno de los momentos más difíciles que ha vivido el país.
Tras los atentados del 11 de septiembre, un miembro del personal de la Cruz Roja que había colaborado como voluntario en sus campañas le contó que los voluntarios de Salud Mental ante Desastres de la Cruz Roja habían pasado meses apoyando a las familias en duelo en el aeropuerto Logan en Boston. Muchos de estos voluntarios trabajaban para el Departamento de Salud Mental del estado y, aunque ya habían agotado sus días de vacaciones remuneradas, seguían presentándose cada día porque las familias aún los necesitaban. Inspirado por su compromiso, Barrios impulsó una ley que permite a los empleados estatales movilizarse ante desastres nacionales como voluntarios de la Cruz Roja sin sacrificar sus días de permiso personal.
Esa experiencia transformó su comprensión de la misión.
«Me enamoré de la Cruz Roja», afirmó. «La oportunidad de ayudar a las personas en su peor día es un privilegio. Es uno de los trabajos más significativos que cualquiera puede realizar».
Hoy, tras décadas de servicio y liderazgo, ese sentido de propósito sigue intacto.
Cuando se le pregunta cuál es la lección más importante que ha aprendido como líder, Jarrett no duda ni un instante.
«Lidera con el corazón», dijo. «En momentos de desastre y crisis, no siempre hay un guion que uno puede seguir. Son esos los momentos en los que uno decide hacer más, no menos. Uno abre puertas en lugar de cerrarlas. Te enfocas en ayudar a las personas».
Asimismo, destaca que los voluntarios de la organización constituyen una de las mayores fortalezas de la Cruz Roja.
A diferencia de muchas organizaciones en las que los voluntarios desempeñan funciones de apoyo, los voluntarios de la Cruz Roja suelen liderar equipos, programas y actividades fundamentales para la misión. Su dedicación les recuerda a los empleados por qué la misión importa.
«La recompensa del voluntario es saber que has marcado la diferencia», afirmó Jarrett. «Su compromiso con la misión nos mantiene centrados en lo más importante: ayudar a los demás».
Ese enfoque en las personas también se refleja en la manera en que Jarrett entiende el servicio humanitario desde la perspectiva de su herencia hispana.
A lo largo de años dedicados a la respuesta ante desastres, ha observado una realidad que muchas comunidades conocen: los desastres pueden afectar a todo el mundo, pero no afectan a todos por igual. Las comunidades con menos recursos suelen enfrentar mayores obstáculos durante la labor de preparación, respuesta y recuperación. Las comunidades hispanas, de raza negra, nativas americanas y otras comunidades desatendidas pueden sufrir consecuencias desproporcionadas mucho después de que los titulares se desvanezcan.
Esas experiencias reforzaron su compromiso con el acceso equitativo y servicios más inclusivos.
«Si queremos atender a las comunidades de manera eficaz, necesitamos personas que comprendan a esas comunidades, que hablen su idioma y que reflejen sus experiencias», afirmó Jarrett. «La representación importa».
Para él, la representación va mucho más allá de la visibilidad. Se trata de la posibilidad.
Recuerda que, cuando cursaba el último año de secundaria, tenía un contacto limitado con oportunidades educativas más allá de su entorno inmediato. Ese año, un exalumno de Harvard visitó su escuela y animó a los estudiantes a pensar en grande. Jarrett se postuló, fue admitido y se convirtió en el primer estudiante de su escuela secundaria en asistir a Harvard. En los años siguientes, otros seis estudiantes de su escuela asistieron a la universidad.
«El talento siempre estuvo ahí», afirmó. «Lo que cambió fue que la gente pudo ver a alguien que ya lo había logrado».
Esa lección sigue marcando su visión del liderazgo.
Cuando los empleados y los voluntarios ven a líderes exitosos que comparten sus orígenes, culturas y experiencias, comprenden que el éxito es alcanzable. La representación incrementa las oportunidades y otorga seguridad para motivar a otros a elevar sus propias aspiraciones. La representación abre caminos para las generaciones del futuro.
Es una filosofía que se alinea con el tema del Mes de la Herencia Hispana de este año.
Cuando Jarrett piensa en la frase «Unidos en acción», inmediatamente piensa en la colaboración, uno de los valores de la Cruz Roja que más aprecia.
«Somos más fuertes cuando nos unimos en torno a un propósito común», afirmó. «Esto se ve en cada respuesta ante desastres. Se ve en nuestros voluntarios, nuestros empleados, nuestros aliados y nuestras comunidades. Juntos logramos más de lo que cualquiera de nosotros podría lograr por sí solo».
Ve ese mismo espíritu en los grupos de recursos para empleados, como VIDA, y en la creciente red de líderes, voluntarios y aliados hispanos y latinos en toda la organización.
Juntos, están contribuyendo a crear una cultura en la que todos se sientan bienvenidos, escuchados y con la posibilidad de contribuir.
Para Jarrett, ese es el verdadero significado del Mes de la Herencia Hispana: celebrar los recorridos que nos han traído hasta aquí, rendir homenaje a las comunidades que nos han formado e inspirar a otros a creer que ellos también pueden marcar la diferencia.
Porque cuando servimos juntos, lideramos juntos y crecemos juntos, nos convertimos exactamente en lo que promete el lema de este año: Unidos en acción.
Acerca de la Cruz Roja Americana
La Cruz Roja Americana alberga, alimenta y ofrece apoyo emocional a las víctimas de desastres, suministra alrededor del 40 % de la sangre en el país, enseña habilidades que salvan vidas, distribuye ayuda humanitaria internacional y apoya a los miembros de las fuerzas armadas y sus familias. La Cruz Roja es una organización sin fines de lucro que depende de los voluntarios y de la generosidad del pueblo estadounidense para cumplir su misión. Para obtener más información, visite redcross.org o CruzRojaAmericana.org, o síganos en las redes sociales.
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