Julia Sizemore/Cruz Roja Americana
Por Subarna Gosh/Cruz Roja Americana
El 1 de agosto, Víctor Hugo Castro llegó a un hogar en llamas, sin anticipar lo que ocurriría después.
Los bomberos estaban terminando su trabajo y la zona seguía envuelta en un humo oscuro.
Una mujer estaba sentada afuera; acababa de perder a su esposo en el incendio. Víctor sabía que ver a su esposo haría aún más dolorosa la realidad de la pérdida.
Podría haberse ido al terminar su turno. Por otro lado, Víctor llamó a su supervisor y se quedó con la mujer tras finalizar su turno, brindándole compañía cuando escasas palabras podían mitigar su dolor.
Cuando Víctor se disponía a irse, vio un osito de peluche cerca. Lo recogió y se lo llevó a la mujer.
Para Víctor, ese momento reflejaba algo profundamente humano de la respuesta de la Cruz Roja: ayudar a alguien durante una crisis significa hacerle saber que no está solo.
«A veces no recordarán lo que les dijiste, pero sí recordarán cómo los hiciste sentir», dijo.
Para Víctor, ser voluntario de la Cruz Roja Americana es una forma de retribuir a las personas durante los momentos más difíciles de sus vidas. Y su vínculo comenzó mucho antes de que se convirtiera en voluntario.
A los seis años, Víctor vivió un incendio en su hogar. Recuerda que estaba sentado afuera con su madre cuando dos voluntarios de la Cruz Roja se acercaron a ella. En aquel entonces, Víctor no entendía del todo quiénes eran los voluntarios ni qué estaban haciendo.
Décadas más tarde, reflexionó sobre el impacto que aquello tuvo en el bienestar de su familia y se dijo: «Quizá sea hora de retribuir a los demás».
Después de jubilarse y criar a su familia, Víctor se encontró con más tiempo para retribuir a su comunidad. Tiene tiempo y ganas de hacer algo significativo. Así comenzó su trayectoria como voluntario de la Cruz Roja.
«Todos queremos sentir que nos necesitan», dijo Víctor. «Quiero ayudar».
Víctor ha estado presente en muchos incidentes relacionados con incendios desde 2026. Dice que cada respuesta a un incendio es diferente.
Es posible que Víctor llegue mientras los bomberos aún trabajan en el lugar. O puede reunirse con las familias en una estación de bomberos, un hotel u otro espacio seguro.
A veces, los daños son considerables. En otras ocasiones, la familia puede necesitar poca ayuda.
Cualesquiera que sean las circunstancias, Víctor se asegura de que las personas sepan que no están solas y las apoya cuando más lo necesitan.
«Lo importante es que estuvimos allí», dijo.
En el lugar de los hechos, Víctor comienza su turno localizando a las personas afectadas y evaluando los daños. Se comunica con los bomberos y las autoridades, y coordina la asistencia para las familias. Describe su función como ser los «ojos y oídos» de la Cruz Roja.
Víctor observa lo que sucede, escucha a las personas y responde a sus necesidades. A veces, eso significa reconocer una necesidad que no es evidente.
Así mismo, considera que estos momentos evidencian la importancia de prestar atención.
«Escuchas. Observas. Haces lo que sea necesario», dijo.
Para Víctor, la historia ha terminado. Siempre que está de guardia, da prioridad a encontrar a las personas que necesitan ayuda. A veces, la necesidad es física, como alimentos o un refugio. A veces, la necesidad es emocional. Y a veces, simplemente significa quedarse un poco más para ofrecer un osito de peluche.
Apoya todas las necesidades humanitarias urgentes de la Cruz Roja Americana.
Tu tiempo y talento pueden marcar una verdadera diferencia en la vida de las personas.