Cuando el huracán Melissa azotó Jamaica, la destrucción que dejó a su paso se sintió profundamente en una comunidad que ha sido golpeada repetidamente por desastres naturales, incluidos huracanes mayores, inundaciones, deslaves, terremotos y sequías. El huracán de categoría cinco trajo vientos sostenidos con fuerza de huracán y lluvias torrenciales, lo que provocó graves daños, inundaciones y el desplazamiento de habitantes.
Para Jeanne Crump, miembro del personal de Servicios Internacionales de la Cruz Roja Americana, esa realidad se hizo evidente en cuanto comenzó a recorrer la isla con su equipo tras la tormenta. Los árboles que antes se alzaban imponentes yacían arrancados de raíz en carreteras y puentes; los cables eléctricos colgaban de postes rotos, y los escombros de lo que antes eran hogares se esparcían por laderas y campos abiertos.
Sin embargo, en algunos lugares, la destrucción era más difícil de ver. Las estructuras de hormigón seguían firmes, lo que daba la impresión de que los daños habían sido mínimos.
Pero Jeanne y su equipo escucharon una historia distinta, repetida una y otra vez por las personas de la zona con las que hablaron. Muchos hogares habían quedado completamente destruidos y ya no se veían en absoluto. Para Jeanne, presenciar este tipo de pérdida reforzó una vocación que había sentido durante la mayor parte de su vida.
«Siempre he tenido un profundo sentimiento de injusticia en el mundo y he sentido la responsabilidad de ayudar a los demás y hacer algo al respecto», compartió.
Ese sentido de responsabilidad la llevó al trabajo humanitario hace más de una década. Antes de incorporarse a la Cruz Roja hace cuatro años, Jeanne vivió y trabajó en Camboya, enfocándose en el alivio de la pobreza, los derechos humanos y la ayuda al desarrollo. Hoy, como parte del equipo de Servicios Internacionales de la Cruz Roja, su trabajo la lleva adonde más se necesita; y, más recientemente, a la isla de Jamaica.
Tras el paso del huracán Melissa, Jeanne formó parte de un equipo de socorro desplegado en coordinación con la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, que proporcionó suministros de emergencia y asistencia en efectivo a comunidades de toda la isla. Junto con su equipo, distribuyeron artículos como lonas, kits de refugio, kits de higiene, bidones y cubetas de agua. Para las familias que habían perdido sus techos o sus hogares por completo, estos suministros eran esenciales para sobrevivir.
«Para algunas familias, las lonas de la Cruz Roja eran el único refugio bajo el que tenían que dormir esa noche», dijo Jeanne.
Lo que más se le quedó grabado no fue solo la magnitud de las necesidades, sino la gratitud que encontró en cada lugar al que iba. La gente agradecía que alguien hubiera llegado para ayudarles a adaptarse a su nueva realidad.
«Las personas estaban increíblemente agradecidas por contar con apoyo para aliviar parte de su sufrimiento y las nuevas dificultades diarias a las que se enfrentaban», dijo Jeanne. «Estaba claro que nuestro apoyo realmente importaba».
Además de los suministros de asistencia, la Cruz Roja puso en marcha un programa de asistencia en efectivo, en colaboración con la Cruz Roja de Jamaica, para que las familias pudieran cubrir mejor sus necesidades más urgentes. Con la aplicación móvil AccessRC, los integrantes de la comunidad podían registrarse para recibir asistencia de la Cruz Roja y recibir actualizaciones directamente en sus teléfonos, con fondos aprobados disponibles para retirarlos a través de MoneyGram.
El programa se puso en marcha rápidamente y con éxito, pero no sin desafíos.
Como las redes móviles quedaron gravemente afectadas por el huracán, Jeanne y sus colegas a menudo dependían de terminales Starlink para crear conexiones temporales de Wi‑Fi. Llevaban el equipo a todas partes e instalaban la conexión en clínicas, centros comunitarios y espacios abiertos, solo para que las personas pudieran descargar la aplicación e iniciar el proceso de registro.
Incluso cuando los proveedores informaban que el servicio se había restablecido, la conectividad en el área era poco confiable.
«La aplicación solo puede funcionar con conectividad móvil, ya sea datos o Wi‑Fi, así que para nosotros, en general, eso fue un enorme desafío. A veces llegábamos a los lugares y nos encontrábamos con que las redes seguían sin funcionar», dijo Jeanne.
Una de las experiencias más significativas para Jeanne tuvo lugar en Darliston, en la parroquia de Westmoreland, durante el primer evento de registro asistido con AccessRC. Gracias a la coordinación con la unidad de respuesta a emergencias de salud de la Cruz Roja en una clínica local, el equipo pudo alcanzar a familias que ya estaban buscando atención.
Ese día, llegó una madre con sus tres niños, incluido un bebé en brazos y dos niñas pequeñas a su lado. Después de su cita médica, las llevaron por el pasillo para que conocieran el programa de asistencia en efectivo. Jeanne se sentó con la madre y la guio cuidadosamente a través del proceso de registro en AccessRC.
Sin embargo, los problemas de conectividad las retrasaron. Los muros de hormigón, lo suficientemente resistentes como para soportar el huracán, dificultaban que la señal de Starlink llegara al interior. La aplicación tuvo que reiniciarse más de una vez, lo que obligó a la madre a volver a tomarse fotografías con cada niño, un paso importante del proceso de registro.
Finalmente, la solicitud se envió correctamente.
Mientras el equipo de la Cruz Roja cargaba sus vehículos para marcharse, las dos niñas siguieron a Jeanne afuera. Le hicieron preguntas, entre ellas dónde vivía y cuánto tiempo estaría en Jamaica. Le contaron lo aterrador que había sonado el huracán, cuánto daño había sufrido su hogar y que ahora tenían miedo de dormirse solas.
De repente, la abrazaron con fuerza y le dijeron que no querían que se fuera de Jamaica.
«Les dije que la Cruz Roja seguiría aquí», dijo Jeanne. «En la clínica, en su comunidad y ahora, incluso, a solo un mensaje de texto de distancia a través de la aplicación AccessRC, aun después de que regresara a mi hogar en Washington, D. C.».
Para Jeanne, esa promesa capturaba la esencia de lo que realmente significa el trabajo humanitario. El huracán Melissa quizá dejó tras de sí árboles caídos, hogares destruidos y vidas trastocadas, pero también reveló resiliencia, comunidad y el impacto del trabajo en equipo. Gracias al esfuerzo colectivo de los equipos de la Cruz Roja, familias de toda Jamaica recordaron que no estaban solas y que, incluso en los momentos más difíciles, la ayuda puede llegarles.
En total, la Cruz Roja Americana ha desplegado a 20 especialistas en respuesta ante desastres para la operación del huracán Melissa, a fin de apoyar las subvenciones en efectivo, la planificación y la elaboración de informes, las comunicaciones y la coordinación operativa. Además, está liderando una unidad de respuesta a emergencias, que apoya a la Cruz Roja de Jamaica en la entrega de suministros de asistencia y subvenciones en efectivo.
La Cruz Roja Americana también aportará 5 millones de dólares al llamamiento de emergencia de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja para Jamaica, para ayudar a la Cruz Roja de Jamaica a otorgar subsidios en efectivo, y 2 millones de dólares adicionales al llamamiento de emergencia para Cuba, para ayudar a la Cruz Roja Cubana a proporcionar refugio y suministros de salud a las personas afectadas por la tormenta.
Acerca de la Cruz Roja Americana
La Cruz Roja Americana alberga, alimenta y ofrece apoyo emocional a las víctimas de desastres, suministra alrededor del 40 % de la sangre en el país, enseña habilidades que salvan vidas, distribuye ayuda humanitaria internacional y apoya a los miembros de las fuerzas armadas y sus familias. La Cruz Roja es una organización sin fines de lucro que depende de los voluntarios y de la generosidad del pueblo estadounidense para cumplir su misión. Para obtener más información, visite redcross.org o CruzRojaAmericana.org, o síganos en las redes sociales.
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