Voluntaria Marilett Ortiz, junto a su hijo voluntario Alfredo González durante la operación de respuesta del huracán Idalia en Tallahassee, Florida en el 2023.
«Nunca lo imaginé, pero hoy entiendo que el amor y el ejemplo hablan más fuerte que cualquier palabra. Él vio mi pasión por ayudar, mi entrega, y sin darme cuenta, sembré en su corazón esa misma semilla. Verlo hoy caminar ese mismo camino, me emociona profundamente», comentó la voluntaria madre Marilett Ortiz sobre su hijo menor, Alfredo González al reflexionar sobre la labor voluntaria que realiza su hijo junto a ella.
Marilett, también madre de Neydimar, es líder de la zona que cubre los pueblos de Morovis, Orocovis, Barranquitas, Comerío, Corozal y Naranjito. A lo largo de su servicio, ha participado en varios operativos de respuesta a desastres en Estados Unidos.
Sin embargo, durante la respuesta tras el huracán Idalia en 2023, tuvo la oportunidad de servir junto a Alfredo en refugios, una experiencia que describe como indescriptible, ya que ambos estuvieron unidos bajo un mismo propósito de ayuda y solidaridad.
Para Alfredo, su ingreso al voluntariado fue gracias a su madre; a quien describe como su guía, apoyo y mayor ejemplo. Servir junto a ella no solo le llena de orgullo, sino que también le hace sentir completo. «Desde pequeño la vi servir, ayudar, entregarse sin esperar nada a cambio. Ver la pasión con la que hacía cada cosa me marcó profundamente hasta que un día decidí seguir sus pasos. Me ha enseñado el valor del amor, la disciplina, la empatía y la importancia de nunca rendirse», comentó el joven voluntario, quien forma parte del equipo de Cuidado en Masa.
Asimismo, la experiencia de observar a su madre servir en los refugios durante el operativo por el huracán Idalia, su sensibilidad ante el dolor ajeno y su firmeza en momentos difíciles, le enseñaron que «ayudar no es solo una acción, es un propósito de vida».
Por su parte, Marilett, quien también es supervisora de los Equipos de Acción ante Desastres, describe a Alfredo como un joven tranquilo, humilde y lleno de valores. Para esta residente de Barranquitas, el realizar labor voluntaria juntos es una de las bendiciones más grandes que ha recibido como madre. Además, al reflexionar sobre sus dos hijos, Neidymar y Alfredo, Marilett comentó que ellos «son mi motor, mi fuerza y la razón de mi sonrisa cada día. Ser su mamá es, sin duda, el mayor honor de mi vida».
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